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Hoy se cumplen 155 años del nacimiento de William .A Mackay, fundador del Real Club Recreativo de Huelva

10-07-2015 (3390 visitas) |

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El 10 de julio de 1860 nació en Lybster (Escocia) el fundador del Recreativo de Huelva, Decano del Fútbol Español.

El clan Mackay dominó en otros tiempos las lejanas tierras de las Highlands. En su seno nació en 1860 William Alexander, hijo menor de John Mackay, pastor presbiteriano de Lybster, localidad costera en el extremo norte de Escocia. Su padre le inculcó los principios que habrían de regir su vida: el esfuerzo, la tenacidad y la fortaleza, guiado por el lema en latín que aparece en el escudo de su clan: MANU FORTI (con mano fuerte).

 

En 1874 se trasladó a Edimburgo para estudiar en el Royal High School, donde llegó a ser capitán del equipo de cricket, y en 1878 se matriculó en la Universidad de Edimburgo, para convertirse en médico-cirujano, como su hermano mayor John. Allí practicó cricket, tenis y fútbol, deporte en el que su Universidad ya tenía club constituido y federado desde 1878, el Edinburgh University AFC. En su último año de carrera, dicho club ganó la tercera competición de fútbol más antigua del mundo, la “East of Scotland Shield”.

 

Su hermano John había sido contratado en 1879 por la Rio Tinto Company Limited, entonces la mayor compañía minera del mundo. Era el Jefe del Departamento Médico de la Compañía, y también dirigía las actividades lúdicas del English Club en las Minas de Riotinto, pero necesitaba ayuda, y en 1882 telegrafió a su hermano pequeño, que acababa de licenciarse, para que ocupara la plaza de médico de la Compañía en Huelva capital.

 

Alexander se alojó en el recién inaugurado Hotel Colón, del que se convirtió en primer médico residente. Se dedicó a atender no sólo a los empleados de la Compañía en Huelva, sino también a los marineros británicos de los barcos que llegaban a nuestro puerto para cargar el mineral. Además una vez por semana visitaba a los enfermos que la Compañía enviaba a las casas de reposo de Punta Umbría. Y por propia voluntad, los jueves atendía gratuitamente en su consulta a los pobres de solemnidad.

 

Por entonces ya existía en Huelva una comunidad británica que intentaba mantener sus costumbres de procedencia, practicando esporádicamente el fútbol, el cricket y el tenis. Convencido de los beneficios del ejercicio físico para la salud, el Dr. Mackay se hizo cargo de la organización de los partidos de juegos de pelota. Para jugar a fútbol y cricket marcaron un amplio terreno de marismas cegadas al final de la Vega larga, frente a la Fábrica de Gas del también escocés Charles Adam.

 

Poco después, entre 1886 y 1888, algunos jóvenes onubenses que contemplaban esos partidos le pidieron participar en ellos. El Dr. Mackay aceptó encantado, ya que no concebía su Club de Recreo como algo exclusivo para la colonia británica, como sí ocurría en las minas, y así José García Almansa, Ildefonso Martínez, Alfonso Le Bourg, y algunos otros se convirtieron en los primeros españoles que jugaron asiduamente al fútbol.

 

Había llegado el momento de organizar el club seriamente: directiva, socios, cuotas, libro de registro, calendario de actividades… por lo que se convocan dos reuniones para los días 18 y 23 de diciembre de 1889 en los que queda legalmente constituido el Club Recreativo de Huelva. La presidencia recae en un primer momento en Charles Adam, persona de más edad, con más años en nuestra ciudad, y, sobre todo, propietario de los terrenos donde se jugaban los partidos. A él, que tiene en esos momentos 29 años, lo nombran Vocal.

 

En 1892 Mackay y Adam forman la subcomisión del Club encargada de supervisar las obras del Velódromo, el primer recinto deportivo construido en España para la práctica del fútbol. Ese año también aparece el primer escudo del Club, el corazón azul y blanco, eligiendo los colores más queridos para él, los que forman parte tanto del escudo del clan Mackay como de las banderas de Escocia y de Huelva. A partir de 1896 el Dr. Mackay toma oficialmente las riendas del Recreativo como Presidente.

 

Alexander, o Don Alejandro, como todos le llamaban, estaba integrado en la sociedad onubense y Huelva lo quería y admiraba. Era muy bueno como cirujano, y su prestigio se extendió tanto que venían a operarse con él desde muchos puntos: Gibraltar, Madrid, Cádiz, Málaga, Murcia… hasta Ramón y Cajal hizo una visita a su clínica.

 

Cuando parece que todo en su vida le sonríe, la fatalidad se ceba trágicamente con su familia, sumiéndole en el dolor y la desolación. A causa de una enfermedad hereditaria de su mujer, van falleciendo sucesivamente sus cinco hijos de corta edad y su propia esposa. Todos se fueron en apenas 6 años, quedándose sólo a miles de kilómetros de su tierra natal. Cualquier otro se hubiera hundido. Pero él no. Apretó los puños y sacó fuerzas de flaqueza. No se rindió, no se dio por vencido, no capituló.

 

Se refugió en su trabajo, donde encontraba el consuelo de salvar otras vidas. Y reorganizó el Club, se rodeó de savia nueva en la Directiva, organizó competiciones, envió a Madrid un equipo para los Campeonatos de España de 1906 y 1907, puso en marcha a partir de 1909 los Campeonatos de fútbol de Andalucía, aceptó el desafío de ir a Cádiz en 1912 a disputar la Copa del Centenario de las Cortes de Cádiz... el Recreativo ganaba siempre, o casi siempre. Era el Club hegemónico en Andalucía, llenaba de orgullo a los onubenses y causaba respeto y admiración fuera de Huelva.

 

La vida volvió a sonreírle. En 1908 se casa de nuevo, y como recompensa a su fuerza de voluntad y su tenacidad, van naciendo en los siguientes años otros cuatro hijos, ahora todos sanos. Y edifica entonces una amplia y moderna Clínica para poder atender mejor a todos sus pacientes.

 

En 1909 Alfonso XIII le concede la Gran Cruz Blanca. Y en marzo de 1915 el Dr. Mackay entrega en mano el escrito solicitando al Rey que acepte la Presidencia Honoraria del Club. Desde entonces el Recreativo es Real.

 

En los años 20 el profesionalismo se extendió por el resto de clubes, pero él se resistió a modificar el espíritu amateur del Club que un día fundara. La afición, sin embargo, se lamentaba, al ver que el Recreativo ya no podía competir de igual a igual con aquellos a los que antes ganaba. Entendió que los tiempos habían cambiado y decidió dejar la presidencia del Club en septiembre de 1924, cuarenta años después de aquellos primeros partidos que organizara frente a la Fábrica de Gas.

 

Cuando el Ayuntamiento de Huelva lo nombró en 1923 Hijo Adoptivo de la ciudad, terminó con estas palabras su discurso de agradecimiento:

 

“He sufrido en Huelva las mayores angustias de mi vida y las mayores alegrías también. Si Dios así lo dispone, muy contento me quedaré para siempre, bajo la sombra de los cipreses, rodeado de amigos, durmiendo el último sueño y esperando el eterno amanecer bajo las estrellas del firmamento azul de Huelva”.

 

Su legado, el Club Recreativo, el Decano del Fútbol Español, sigue vivo, más de 125 años después. Esperemos saber defenderlo con la misma fuerza que él demostró.

 

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